Tecar-Cret

La palabra tecar identifica un tipo específico de tecnología utilizada en diferentes áreas de la fisioterapia.

Se ha extendido ampliamente en varios países europeos y durante más de 20 años ha sido una herramienta de apoyo para miles de terapeutas que lidian con problemas inflamatorios, dolor y problemas biomecánicos que afectan a sus pacientes.

En internet hay muchos artículos y contenidos que describen este tipo de herramienta, pero como suele suceder con los temas de estudios científicos recientes, las versiones pueden variar según la fuente consultada, lo que dificulta la vida de quienes desean orientarse.

Las áreas de aplicación más comunes para los cuales es posible “incurrir” en una prescripción de pequeñas sesiones de “tecar” o “tecarterapia” son múltiples: tendinopatías y tendinosis, rehabilitación posquirúrgica, distensiones y distensiones musculares, esguinces articulares, contusiones, dolor agudo y crónico, linfedema. La razón detrás de esta amplitud de campo está en el hecho de que este tipo de tecnología estimula reacciones útiles para apoyar diversos procesos fisiológicos y endógenos del cuerpo humano. Si bien los estudios recientes que se pueden encontrar en motores de búsqueda como Pubmed, utilizando la palabra tecar o sinónimos (por ejemplo, CRET) como clave de búsqueda, muestran la efectividad de la herramienta para muchas de las áreas para las que normalmente se prescribe. La opinión pública aún está dividida sobre la efectividad de esta herramienta.

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Hay una serie de razones que explican el estado actual de las cosas.
Para simplificar, informamos los que nos parecen más relevantes:

  • El primero es que los estudios publicados en revistas científicas son relativamente recientes y, por lo tanto, aún necesitan algo de tiempo antes de que la comunidad clínica los asimile.
  • La segunda razón, mucho más compleja, está relacionada con el hecho de que la efectividad de una serie de tratamientos también depende de variables independientes de las características del instrumento. Lo más importante está relacionado con el conocimiento del operador y su capacidad para conectar las reacciones que el instrumento puede estimular con el objetivo clínico.

Para usar una metáfora, no es suficiente saber que un automóvil puede ser una herramienta adecuada para llevarnos de una ciudad a otra para estar seguros de llegar allí.
Para alcanzar nuestro objetivo, necesita conocer el camino, saber cómo maniobrar el automóvil y ser capaz de respetar las normas de tránsito para no tener problemas durante el viaje.
Solo dominando todos estos aspectos alcanzaremos la meta.

Para un dispositivo de fisioterapia instrumental, las cosas no son muy diferentes. Incluso si la medicina requiere que definamos protocolos rígidos para enfrentar una patología, estos protocolos deben basarse sobre todo en el conocimiento de las variables involucradas y en la capacidad de quienes aplican las herramientas para adaptar el protocolo al caso específico. Alguien más sabio que nosotros en tiempos insospechados ya afirmó que “es más importante conocer el tipo de persona que tiene una enfermedad que saber el tipo de enfermedad …” (Hipócrates).

Comprender cómo adaptar el uso del “tecar” a la persona frente a nosotros es un elemento fundamental del éxito terapéutico.

Intentaremos así hacer un esfuerzo para presentarle la tecnología tecar basada en elementos tan objetivos como sea posible, invitándolo a profundizar el tema también consultando estudios científicos actualmente publicados en revistas de “impact factor” y fácilmente disponibles a través del portal Pubmed.

De hecho, tecar es un acrónimo que resume el concepto de “transferencia de energía capacitiva resistiva”. A partir de esta suposición, podemos comenzar a comprender cuál es el propósito de esta tecnología, qué tipos de energía utiliza y las acciones que puede desencadenar en el cuerpo.

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Primero podemos decir que “el tecar” es una herramienta que sirve para transferir energía al cuerpo. En física hay diferentes tipos de energía, como, por ejemplo, energía mecánica, energía térmica, energía atómica, energía química, etc. En el caso de un instrumento tecar, la energía involucrada es electromagnética, es decir, un campo eléctrico, o mejor electromagnético, se utiliza para transferir energía a los tejidos del cuerpo.

Esto también está subrayado por las palabras “capacitiva” y “resistiva” contenidas en la definición de tecar, que describen dos formas de transferir o generar una corriente en un medio físico dado. Los conceptos de capacitiva y resistiva, de hecho, no se originan con “tecar” o con tecarterapia, sino que residen en la descripción de cómo se comporta una corriente dentro de un circuito eléctrico. Sin entrar en una disertación electrónica aplicada, podemos decir con buena confianza que una corriente resistiva se transfiere a un conductor; mientras que una corriente capacitiva se “genera” dentro de un conductor. Parece una sutileza, pero desde un punto de vista energético hace una gran diferencia en comparación con el lugar donde se concentran los efectos de la terapia.

En este punto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿de qué sirve transferir energía al cuerpo humano?

La respuesta completa probablemente requeriría una cantidad de contenido, fuentes y tiempo para parecerse a un maestro en fisioterapia instrumental. Aquí solo debemos pensar que cada acción terapéutica implica la modificación del estado de energía del tejido: en el caso de la terapia manual, en realidad usamos energía mecánica para desencadenar reacciones que van desde el simple cinesis (movimiento) hasta un cambio en la viscoelasticidad del area que se trate; en el caso de una medicamento, de hecho, la energía química se usa para desencadenar, inhibir o controlar algunos procesos fisiológicos relacionados con el gradiente químico y eléctrico presente en los tejidos. Por ejemplo, cuando colocamos una botella de agua caliente en el abdomen porque tenemos un “dolor de estómago” común, en realidad estamos usando energía térmica para desencadenar una reacción nociceptiva, es decir, en la percepción del dolor.

Desde esta perspectiva, podemos ver la energía como un medio para hacer que algo suceda. El tipo de energía, la cantidad de energía, la densidad de energía y el método con el que se aplica son discriminantes importantes con respecto al resultado terapéutico.

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Como se anticipó, en el caso del tecar, podemos transferir energía al cuerpo mediante la aplicación de un campo electromagnético por contacto. Algunos instrumentos tecar pueden controlar con mucha precisión la cantidad de energía transferida cada segundo, lo que le permite decidir si transfiere pequeñas cantidades o grandes cantidades de energía. Otro elemento interesante es que algunos tipos de “tecar” le permiten decidir si transfiere esta energía a porciones de tejido bien identificadas o a distritos más grandes. Otro elemento a considerar es cómo la energía tiende a distribuirse dentro del tejido.

¿Cómo sé si mi terapia está apoyando la curación del tejido interno de un tendón?

En primer lugar, necesito saber si la energía transferida a través de una determinada acción terapéutica puede llegar a la porción de tejido a tratar. Dado que el cuerpo humano está lejos de ser un conductor perfecto y tiene una alta complejidad también desde un punto de vista eléctrico, para predecir el comportamiento de un cierto tipo de campo electromagnético dentro del cuerpo, no es suficiente confiar en modelos teóricos, es necesario profundizar con pruebas experimentales. Por este motivo consideramos los estudios realizados por la universidad internacional de cataluña (UIC) en colaboración con la Unidad de investigación de fisioterapia de Zaragoza para medir la profundidad de la corriente y el comportamiento de la temperatura dentro de los tejidos cuando el Instrumento tecar T-Plus para el cuerpo.

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¡Es casi sorprendente ver cuán profundos podemos ser desde el primer segundo de la aplicación! Para aquellos que deseen explorar el tema, les recomendamos encarecidamente que consulten uno de los artículos relacionados con este tema publicado recientemente en una revista de “impact factor”.
Gracias a análisis como este, podemos describir cada vez con mayor precisión los efectos de nuestros instrumentos y ayudar a los médicos y terapeutas a controlar los efectos de las terapias realizadas con nuestros instrumentos.

En pocas palabras, el tecar, desde un punto de vista clínico, no es más que un generador de reacciones endógenas a nivel circulatorio que el terapeuta utiliza para influir rápidamente en procesos inflamatorios, nociceptivos, reparadores y biomecánicos.

Si estas reacciones están orientadas o no hacia buenos resultados terapéuticos dependerá de cómo el terapeuta use la herramienta de acuerdo con el tipo de persona y su estado clínico. Para obtener más información sobre la importancia de la capacitación en el uso de nuestras herramientas, puede leer más en este enlace: Qué es T-Plus y cómo funciona.