enero 11, 2021 Categorizado en: ,

Introducción al tratamiento de problemas musculoesqueléticos de la fascia lumbar con un equipo tecar

Lumbalgia, tecar y manipulaciones: ¿cómo desarrollar un enfoque combinado? Este breve artículo tiene como objetivo describir un enfoque “combinado” para el tratamiento de problemas musculoesqueléticos adheridos a la fascia toraco-lumbar con un equipo tecar. El objetivo principal de este enfoque es mejorar la efectividad del tratamiento manual a través de la terapia instrumental: más específicamente a través de una tecnología tecar.

Esta aportación forma parte del espectro más amplio de un nuevo concepto profesional multisectorial orientado a una solución clínica rápida y duradera para el paciente, ya no estrictamente ligada a la técnica única o disciplina herméticamente sectorializada.

El contenido se ha elaborado a partir del análisis de la bibliografía relacionada con el dolor lumbar inespecífico y la fascia muscular asociada a la experiencia clínica del autor adquirida a lo largo del tiempo en los tratamientos de la fascia toraco-lumbar.

Marco anatómico: la fascia lumbar

Permaneciendo en un nivel de anatomía esencial y sin pretender ser exhaustivo, podemos afirmar que la fascia toraco-lumbar (Img.1) es un complejo sistema de haces de tejido conectivo que envuelve los músculos erectores espinales, el músculo del multífido y el cuadrado de los lomos.

El cinturón toraco-lumbar está formado por tres capas de tejido. El posterior externo conecta el gran músculo dorsal (latissimus dorsi), el glúteo mayor (glúteo mayor), el oblicuo externo y el trapecio.

Lomos en el cuerpo humano

Dentro de las diferentes capas de tejido, hay una cierta cantidad de líquido de matriz compuesto en parte por ácido hialurónico. Esta última entre las diversas funciones facilita el alojamiento y el deslizamiento de las diferentes capas de tejido superpuestas entre sí. El ácido hialurónico impregna diferentes tipos de tejido desde el endomisio más profundo hasta el tejido conectivo de la fascia superficial y juega un papel importante en la biomecánica de este órgano diseminado por todo el cuerpo.

Estudios recientes como el citado en la bibliografía (No. 8), han delineado recientemente una nueva clase de células presentes en la fascia. Los llamados “fasciacitos” son células dedicadas a la construcción y renovación de la matriz extracelular fascial, rica en ácido hialurónico.
Otros estudios (No. 7) atribuyen a estas células la capacidad de influir en la funcionalidad del órgano de la fascia y defienden su participación en los síntomas dolorosos miofasciales.

La fascia toraco-lumbar es responsable, entre otras cosas, del equilibrio y distribución de las fuerzas que actúan entre la columna, la pelvis y los miembros inferiores. Además, durante las fases de movimiento y durante la marcha / carrera, el brazo y la pierna contralateral también se incluyen en la acción biomecánica.

El uso constante de esta estructura la convierte en una de las más susceptibles a traumas y patologías que están principalmente ligadas al estilo de vida. Por ejemplo, un estilo de vida sedentario o repetitivo (pasar demasiado tiempo sentado, en posiciones de torsión prolongadas, etc.) puede conducir a una activación insuficiente de la musculatura lo que, en consecuencia, empeora su viscoelasticidad con el consiguiente aumento de la fricción entre varias capas de tejido inervado.

Estudios recientes relacionan este agravamiento con un engrosamiento patológico del ácido hialurónico en las zonas donde se origina el estímulo doloroso. De hecho, esta condición parece exacerbar el riesgo de sufrir síntomas dolorosos típicos, por ejemplo, del dolor lumbar inespecífico.

Existen innumerables pruebas y evaluaciones que pueden ser útiles en caso de dolor lumbar. Este no es el lugar para desentrañar el tema de manera exhaustiva, pero existen algunas estrategias simples que pueden ayudarnos a comprender si el cinturón toraco-lumbar está involucrado en los síntomas del paciente. Un ejemplo es la prueba de flexión activa: cuando es positiva, el paciente no completará la flexión o al menos estará marcadamente limitada.
La prueba de flexión positiva y la consiguiente limitación de movimiento indican una adaptación de la estructura vertebral con la respectiva hipertonía del músculo sacroespinal.

test flexibilidad dorsal

Transferencia de energía a favor de la terapia manual

La energía entregada por el instrumento actúa como un acelerador de las respuestas tisulares que creemos son útiles para obtener el resultado clínico que buscamos. El tratamiento de los problemas musculoesqueléticos de la fascia lumbar con un instrumento tecar combinado, por tanto, se estructura en una primera parte en la que se preparan los tejidos para la manipulación gracias a la acción sincronizada de presión, tracción y movilización manual asociada al estímulo electromagnético.

Operacionalmente, esto ocurre al “bifurcar” la pieza de mano del dispositivo de tal manera que mantenga el electrodo entre los dedos mientras se aplican las maniobras manuales al área de interés con una técnica lo más similar posible a la que se aplicaría en ausencia de la pieza de mano.

Tratamiento para el dolor de espalda

El campo electromagnético, a ciertos niveles de energía, estimula el aumento de la temperatura del tejido, lo que a su vez produce un aumento significativo de la perfusión sanguínea (como se describe en detalle en los informes de investigación No. 5 y No. 6). Los efectos positivos del dispositivo Tecar para casos de lumbalgia se informan en varios estudios, incluido el mencionado aquí en la bibliografía (No. 3).
Una vez actuando sobre la viscoelasticidad del tejido, es posible aplicar movilizaciones que con el objetivo de mejorar R.O.M. articular y estimular la producción de líquido sinovial articular.

La asociación de las movilizaciones con la transferencia de energía amplifica mutuamente los efectos: el movimiento varía la resistencia del tejido tratado y por otro lado acelera la respuesta térmica. Al mismo tiempo, la temperatura favorece el deslizamiento de las diferentes capas de tejido facilitando las maniobras manuales. El estudio No. 4 reportado en la bibliografía aborda este tema. Además de los efectos a nivel circulatorio y biomecánico, también existen estudios como el No. 2 aquí citado en la bibliografía que destacan los efectos analgésicos de un dispositivo tecar en casos de lumbalgia.

Los efectos sobre el fenómeno de flexión, relajación y consecuente analgesia

En las etapas finales de la sesión, siguiendo el uso combinado de transferencia de energía y terapia manual como se describió anteriormente, es posible asociar manipulaciones vertebrales cuando el caso lo requiera.
Para ver algunos ejemplos, recomendamos visitar el blog de Elysium donde se muestran algunas de estas prácticas con fines informativos.

Tales manipulaciones tienen un doble propósito: mecánico y analgésico.
El primero nos permite actuar sobre el tono del músculo sacroespinal y sobre el cinturón toracolumbar suprayacente.
El segundo es de origen neurofisiológico y se puede observar, a través de la resonancia magnética del tipo BOLD (que resalta los flujos hemodinámicos), cuando se destaca una activación / inhibición de las áreas cerebrales utilizadas para la percepción de estímulos nociceptivos.

Resultado esperado después del tratamiento de lumbalgia con tecar y manipulaciones con un enfoque combinado

Para un caso de lumbalgia inespecífica cuya causa radique en una disfunción del cinturón toraco-lumbar, un tratamiento realizado según las pautas anteriores debería proporcionar una mejora significativa de los síntomas ya a partir de la primera sesión. En tres sesiones el síntoma doloroso debe haber prácticamente desaparecido. De lo contrario, será necesario reevaluar al paciente para determinar cualquier otra causa que haya escapado al diagnóstico inicial.

Bibliografía