septiembre 22, 2020 Categorizado en: ,

«Epicondilitis» y tecar: cinco pasos clave para definir una estrategia terapéutica efectiva

En este artículo partimos de la llamada “epicondilitis” para enmarcar el campo de aplicación más amplio de las tendinopatías. Vamos a analizar cinco pasos clave para definir una estrategia terapéutica efectiva que indique cinco puntos básicos a seguir y cinco errores comunes a evitar en el caso de “epicondilitis” tratada con un dispositivo tecar.

 

“Epicondilitis” en pocas palabras

A pesar de lo que el término epicondilitis debería sugerir, a menudo se usa para identificar generalmente un estado doloroso localizado en el área del epicóndilo. En realidad, hablar de forma genérica de “epicondilitis” puede ser engañoso, ya que no describe con suficiente precisión lo que realmente está sucediendo en los tejidos próximos al epicóndilo. Por lo tanto, para definir un tratamiento preciso será útil identificar qué tejidos o áreas están generando los síntomas dolorosos y, en particular, comprender si realmente se está produciendo un proceso inflamatorio.

 

Etiología

La etiología (el origen) es multifactorial y, por lo tanto, puede depender de varias causas que son difíciles de aislar. Por lo general, la identificación de este síndrome es clínica, es decir, se basa en una visita a un especialista que describe su condición. Un examen de ultrasonido puede ser útil para comprender mejor las causas de los síntomas y, por lo tanto, esbozar un programa de tratamiento más preciso.

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Bibliografía que creemos que podemos recomendar

Si quieres conocer más sobre las definiciones y clasificación de las diferentes condiciones clínicas en las que la epicondilitis puede declinar, te recomendamos que consultes estos estudios disponibles en PUBMED:

  • Lateral epicondylitis of the elbow; Vaquero-Picado A, Barco R, Antuña SA. 2016
  • Lateral epicondylitis of the elbow; Tosti R, Jennings J, Sewards JM. 2013
  • Medial epicondylitis: evaluation and management; Amin NH, Kumar NS, Schickendantz MS; 2015
  • Diagnosis and treatment of medial epicondylitis of the elbow; Ciccotti MC, Schwartz MA, Ciccotti MG; 2004
  • Tendon injury and tendinopathy: healing and repair. Sharma P, Maffulli N. 2005

 

Tecar” en pocas palabras

La transferencia de energía capacitiva resistiva / eléctrica es un instrumento de terapia instrumental física que utiliza un campo electromagnético alrededor de 0.5 Mhz para transferir energía al tejido del cuerpo. La energía transferida está destinada a desencadenar respuestas endógenas y fisiológicas dentro del tejido potencialmente útiles en muchas condiciones clínicas.

Las respuestas que esta herramienta puede generar – en base a la literatura científica – se pueden agrupar en térmicas y no térmicas.

Los enumeramos brevemente: aumento de la perfusión sanguínea y la microcirculación, vasodilatación, aumento de la temperatura, soporte para el drenaje del exceso de líquidos, soporte para la regeneración del tejido funcional.

El operador, en la mayoría de los casos el fisioterapeuta, decide qué reacción estimular en función de la condición clínica a la que se enfrenta y puede hacerlo en función de la cantidad de energía transferida, más precisamente en función de la densidad de energía transferida por cantidad de tejido tratado. Este es un elemento a tener en cuenta para los cinco puntos a seguir y los cinco errores a evitar cuando se trata de “epicondilitis” con un dispositivo tecar.

 

Tecarterapia y dispositivo Tecar

El término “Tecarterapia” es una palabra habitual para identificar la terapia realizada a través de una herramienta Tecar. En realidad, el concepto de Tecarterapia es muy genérico y puede ser engañoso.

Dado que la herramienta es capaz de estimular diferentes reacciones basadas en las densidades de energía, el operador lleva a cabo la terapia real, es quien decide qué respuesta tisular se activará, de acuerdo con la condición clínica. De hecho, no todas las respuestas están siempre indicadas para todas las condiciones clínicas. Un ejemplo típico es el aumento de la temperatura, que a veces es muy eficaz para reducir ciertos tipos de dolor, mientras que está contraindicado en condiciones de inflamación aguda, donde en cambio sería más útil acelerar la homeostasis térmica y el drenaje.

Afortunadamente, ciertos modelos de Tecar le dan al operador la oportunidad de elegir qué reacción aplicar. Hablar, por ejemplo, de 3 sesiones de Tecarterapia es, por lo tanto, muy general. Para describir la terapia, se deben asociar respuestas específicas con la porción de tejido que necesitan. Sería mejor describir “el tecar” como una herramienta útil para desencadenar respuestas endógenas y no como una terapia en sí misma.

 

Cinco errores comunes en la “epicondilitis” tratada con tecar

Cuando se habla de epicondilitis y tecar y se estructura una estrategia terapéutica efectiva hay que tener en cuenta cinco errores comunes a evitar cuando se trata de un caso de epicondilitis con un dispositivo tecar:

 

1- Pensar que “el tecar” o la “terapia tecar” reemplaza al terapeuta:

El papel del operador es esencial para comprender el diagnóstico, completar el cuadro clínico y llevar a cabo la terapia. Las movilizaciones y las técnicas manuales ortopédicas y miofasciales son muy útiles para combinar con los efectos del dispositivo y así acelerar la resolución del problema.

 

2- Transferir energía indistintamente sin considerar las diferentes reacciones disponibles:

Dependiendo de la condición clínica, será necesario apoyar el drenaje en caso de edema, usar el aumento de la temperatura para reducir el tono muscular periférico y detener la estasis circulatoria o apoyar la regeneración de tejidos si estamos en una condición degenerativa. Si transferimos los mismos niveles de energía a todas las porciones de tejido, desencadenaremos respuestas inexactas y, en el mejor de los casos, llegaremos a un resultado clínico subóptimo.

 

3- Activar la respuesta incorrecta en el lugar equivocado:

Si además de no considerar las diferentes respuestas necesarias en las diferentes partes del tejido, simplemente aumentamos la temperatura y tal vez lo hacemos en una zona inflamada, corremos el riesgo de un efecto de rebote. Sería como sugerirle a un paciente que padece epicondilitis lateral con inflamación aguda del peritenonio del extensor radial corto del carpo, que tenga un buen juego de tenis …

 

4- No transferir energía suficiente para desencadenar la respuesta deseada:

En física, no solo en el campo tecar, para desencadenar una respuesta debes aplicar una cantidad de energía suficiente para hacerlo. Si tenemos que levantar una mesa de 40 kg a 50 cm del suelo, necesitaremos una determinada cantidad de energía para hacerlo. Si no podemos aplicar una fuerza que exceda los 40 kg y no podemos mantener esta fuerza durante el tiempo necesario para levantar la mesa a 50 cm del suelo, no podremos alcanzar la meta.

 

En la terapia, esto se traduce en una cierta cantidad / umbral de energía que se transferirá al tejido para desencadenar la reacción que necesitamos. Por ejemplo, si queremos aumentar la temperatura en 1 kg de tejido, en 1ºC, necesitaremos alrededor de 3.600 julios. Por lo tanto, no aplicar suficiente energía para desencadenar la respuesta deseada es equivalente a no hacer terapia.

 

5- Dejar que se disipe mucha energía en forma de calor a nivel de la piel sin llegar al tejido más profundo

Además de la cantidad de energía por cantidad de tejido, se debe considerar cómo se distribuye esta energía dentro del tejido mismo.

 

Sin tener que hacer cálculos complejos poco confiables, hay un elemento fundamental para notar si algo no funciona como debería: el exceso de calor superficial. Cuando notamos que la temperatura de la piel aumenta mucho y el paciente se queja porque el electrodo (o peor aún, la placa de retorno) le “quema”, es una señal de alarma que debemos tener en cuenta. Significa que la energía que estamos transfiriendo con el instrumento “se disipa” excesivamente en la piel y está alcanzando solo una pequeña parte de las porciones de tejido más profundas.

Afortunadamente, hay modelos de tecar que le permiten evitar este problema incluso cuando transfiere una gran cantidad de energía.

Cinco pasos clave para definir una estrategia de tratamiento efectiva en caso de “epicondilitis” tratada con tecar

Uno de los errores más comunes cometidos al definir un programa de tratamiento es omitir uno de los pasos fundamentales para definir la estrategia terapéutica.

 

De hecho, si los tratamientos se basan en suposiciones erróneas, es muy difícil que conduzcan a una mejora en la condición del paciente, independientemente del tipo de terapia aplicada.

 

A continuación encontrará una escala simple que le será útil para evitar los “errores de ruta” más comunes que se cometen en la definición de tratamientos con tecnología tecar en caso de epicondilitis. Lo hemos creado junto con los especialistas de nuestra red y siempre es útil cuando tenemos que definir un programa de aplicación.

 

1- ¿A DÓNDE DEBEMOS IR? EL DIAGNÓSTICO NOS INDICA LA DIRECCIÓN PARA UNA ESTRATEGIA EFECTIVA

Parece obvio decirlo, pero aún así lo decimos … ¡Comencemos por el diagnóstico! Leámoslo detenidamente e imaginemos el camino terapéutico que podría seguir. En caso de ausencia de diagnóstico, debemos encontrar una manera de obtenerlo.

 

2- ANTES DE “METER PRIMERA” AVERIGUAMOS EN QUÉ CARRETERA ESTAMOS 

Un primer paso fundamental para “adivinar” el tratamiento más adecuado para el paciente que tenemos enfrente es comprender qué ha generado el síntoma doloroso:

 

¿Se trata en realidad de una inflamación en curso o simplemente está relacionado con una respuesta mecanoceptiva inducida por receptores ubicados en la fascia muscular profunda que recorre lo largo de la articulación del codo? Parece una pregunta inevitable, pero esta es la primera indicación útil de nuestro “navegador” clínico imaginario que nos dirá qué ruta de tratamiento debemos tomar en el primer cruce que encontremos.

 

Realizar una batería de pruebas de provocación del dolor para reproducir los síntomas del paciente puede ser una buena idea para comprender si hay un músculo en particular que causa dolor cuando se activa o comprime.

 

Incluso medir o percibir la temperatura en el área del epicóndilo comparándola con las áreas adyacentes puede darnos indicaciones útiles. Las manos están equipadas con termorreceptores muy sofisticados, pero para aquellos que les apasiona la tecnología, ahora hay cámaras termográficas que se pueden integrar con tu smartphone a un coste asequible, con la sensibilidad suficiente para proporcionarnos información adicional útil para identificar un estado inflamatorio agudo o subagudo.

 

3- SI TENEMOS LA SOSPECHA DE QUE REALMENTE HAY UN PROCESO INFLAMATORIO EN CURSO, ES EL MOMENTO DE “VERLO (AÚN MÁS) CLARO”

En este caso, la ecografía y el ecodoppler pueden ayudarnos no solo a delinear mejor el diagnóstico, sino también a conocer con más detalle la condición de los tendones que se insertan en el epicóndilo.

 

¿Es visible el edema peritendinoso? ¿Cómo se describe la ecogenicidad del tejido periférico y profundo? ¿Cómo se alinean los haces terciarios y secundarios del tendón? ¿Se ve una vascularización intratendinosa? La respuesta a estas preguntas nos da una indicación de varios elementos: ¿cuánta energía se necesitará? ¿Podemos permitirnos aumentar la temperatura del tejido o tenemos que evitar cualquier aumento térmico en el área inflamada? ¿Serán necesarias movilizaciones? ¿Se necesitarán técnicas de fricción para “despegar” el paratenonio del tendón? ¿Podemos someter al tendón a cargas pesadas o estamos en una situación en la que es mejor evitar sobrecargas?

 

4- NOS PONEMOS EN MARCHA … PERO ¿CUÁNTO TIEMPO FALTA PARA LLEGAR?

Si hemos hecho los cálculos correctos hasta aquí, será difícil equivocarse ahora, pero tenemos que lidiar con el tiempo disponible … ¿Cuánto le dedicaremos al paciente por sesión y a cuántas sesiones está dispuesto a venir?

 

Esta información es esencial para definir los parámetros del equipo. ¿Tendremos que acelerar tanto como sea posible porque tenemos un tiempo limitado o podemos ir más relajados? Este es un punto importante a entender: por lo general, los protocolos estándar que se definen a priori no tienen en cuenta la situación personal del paciente y la organización de la clínica.

 

Además, ¿Qué pasa si el protocolo dice que tengo que hacer 3 tratamientos esta semana pero el paciente solo puede venir 2 veces? ¿Qué sucede si el protocolo me dice que aplique una cierta cantidad de energía a la cuarta sesión pero mientras tanto el paciente ha sufrido una agudización que no se debe a la terapia? Si tiene herramientas que le permiten medir, controlar y modular la energía transferida, puede contextualizar el protocolo … Así es como un protocolo se convierte en un programa de tratamiento “a medida” para la persona que tenemos enfrente.

 

5- A LO LARGO DE LA RUTA

Tratar la epicondilitis de manera genérica con “tecarterapia” sin considerar los puntos anteriores, con un solo protocolo, sería como poner a una persona con los ojos vendados al volante mientras sigue las instrucciones sobre qué hacer por teléfono. Entonces, durante la terapia y entre tratamientos, será esencial el feedback del paciente y en ausencia de resultados reconsiderar la estrategia de tratamiento. Si el diagnóstico es correcto y la estrategia de tratamiento es consistente, es seguro que habrá mejoras evidentes entre una sesión y otra. En cambio, significa que no estamos considerando alguna variable importante.

 

Algunas referencias para comparar

Una vez hayamos verificado:

  • que se trata en realidad de una tendinopatía de los tendones que se anclan al epicóndilo (por ejemplo, el extensor radial corto del carpo)
  • en qué etapa de la degeneración se encuentra el tendón “implicado”
  • cuánto tiempo tenemos disponible para cada tratamiento,

 

tenemos toda la información necesaria para definir un programa de tratamiento que pueda revertir el proceso degenerativo del tendón, apoyar la reparación del tejido y reducir los síntomas dolorosos.

Algunos resultados

Los datos clínicos proporcionados por especialistas que utilizan nuestro equipo muestran que: para 3 peritendinitis con principio de tendinosis sin daño estructural a los fascículos fibrilares, en 3 sesiones distribuidas en una semana se puede reducir en un 70% el dolor del paciente y prácticamente reabsorbir el edema peritendinoso. En caso de tendinosis avanzada, el número de sesiones y el tiempo se alargan, pero aún podemos revertir el proceso degenerativo en un arco de 4-6 semanas. Eso se puede hacer teniendo cuidado de programar sesiones de “recuperación” a las 2 semanas, cubriendo un período en total de 8 semanas. 

El contenido de este artículo presupone el uso de una herramienta tecar capaz de:

 

  • transferir energía a un nivel profundo sin que la piel se sobrecaliente;
  • medir la energía realmente transferida en la unidad de tiempo;
  • medir la corriente realmente aplicada;
  • garantizar una cantidad de energía modular y potencialmente elevada tanto en capacitivo como en resistivo;
  • concentrar la energía en puntos bien definidos o en grandes áreas según sea necesario;
  • estimular el tejido incluso en ausencia de aumento térmico;
  • evitar la pérdida de energía debido al sobrecalentamiento del electrodo de retorno.

 

DISCLAIMER
Nuestras secciones dedicadas a la rehabilitación de estados patológicos tienen como objetivo compartir con médicos, fisioterapeutas y trabajadores sanitarios, los fundamentos científicos de los tratamientos que se pueden implementar a través de las tecnologías médicas que desarrollamos, invitando a la reflexión para comprender la relación causa / efecto de nuestras herramientas.

 El contenido de estos artículos es el fruto de la investigación científica que promovemos directamente, del análisis de la bibliografía disponible y del resumen de los datos clínicos que nos proporcionan los especialistas que pertenecen a nuestra red.

Cualquier información útil que pueda encontrar en estas páginas NUNCA debe reemplazar un análisis clínico en profundidad compatible con el grado de gravedad de la patología que afronta su paciente y NO debe ser un sustituto de la opinión del médico.

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Te interesa saber mas sobre las reacciones estimuladas por una herramienta tecar? Vaya al vídeo formativo sobre la tecnología tecar y la perfusion sanguínea.

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